Lo vi en la sección de novedades de la biblioteca, el título de la novela hizo que mi cerebro conectará directamente con los cadáveres exquisitos del movimiento surrealista, esas técnicas o juegos que buscan la espontaneidad de las palabras, imágenes y pensamientos, y que son el resultado de composiciones sin ninguna lógica y tan características de este movimiento artístico liderado entre otros por André Breton. Pienso en Leonora Carrington y Remedios Varo, en sus vidas y obras enmarcadas dentro de este movimiento y que tanto me fascinaron. En la contraportada hay una cita de Juan José Millás donde lo recomienda, claro, pues me lo llevo. Después dudo un poco al leer la sinopsis, pienso que si en los tiempos que corren será un buen momento para leer una brutal distopía canibal sobre un virus que amenaza la existencia humana, pero bueno lo de que lo recomiende Juanjo es una garantía y al final me lo traigo a casa.
Media res. Aturdidor. Línea de sacrificio. Baño de aspersión. Esas palabras aparecen en su cabeza y lo golpean. Lo destrozan, pero no son sólo palabras. Son la sangre, el olor denso, la automatización, el no pensar. Irrumpen en la noche, cuando está desprevenido. Se despierta con una capa de sudor que le cubre el cuerpo porque sabe que le espera otro día de faenar humanos.
Nadie los llama así, piensa, mientras prende un cigarrillo. Él no los llama así cuando tiene que explicarle a un empleado nuevo cómo es el ciclo de la carne. Podrían arrestarlo por hacerlo, podrían incluso mandarlo al Matadero Municipal y procesarlo. Asesinarlo sería la palabra exacta, aunque no la permitida. Mientras se saca la remera empapada trata de despejar la idea persistente de que son eso, humanos, criados para ser animales comestibles. Va a la heladera y se sirve agua helada. La toma despacio. Su cerebro le advierte que hay palabras que encubren el mundo.
Hay palabras que son convenientes, higiénicas. Legales. (página 1)
Así comienza esta novela. En esta entrada voy a leer y a hacer referencia a un par de fragmentos más pero no voy ha hacer ningún spoiler, no os preocupeis. Esta es una lectura hipnótica casi adictiva que me recuerda a la lectura de novelas como Ensayo sobre la ceguera de José Saramago o El cuento de la criada de Margaret Atwood. No puedes dejar de leer, estás atrapada, te puede más la curiosidad que esos sentimientos que despiertan en ti, asco, repugnancia, desagrado, desasosiego incluso nauseas, es casi imposible escapar de ese ambiente intenso, oscuro y denso del que casi puedes percibir ese olor a podrido, a rancio. Me pregunto también si existe algo reconfortante o placentero en todas estas historias ¿qué nos mantiene leyendo hasta el final? ¿quedarnos con la certeza de que es pura ficción? pero bueno advierto que en el caso de esta novela en concreto encontramos mucha similitudes a la realidad distópica que estamos viviendo ahora en nuestras propias carnes.
Cambio de cancion dejame te devore
La antropofagia o canibalismo, no es ninguna novedad, quien no se va a acordar de Clarice y Hannibal Lecter en El silencio de los corderos o de Viven o quien se haya atrevido a ver Raw (crudo). Este comportamiento humano extremo despierta mucha curiosidad, queremos saber y comprender qué es lo que motiva a una persona para comerse a otra y encima que lo viva como una experiencia placentera, no como en Viven que es pura supervivencia y bastante comprensible. Qué explicación hay a la que podría ser la mayor aberración contra nuestra propia especie. Si, admito que he estado buscando y leyendo noticias horribles sobre actos caníbales, aún sabiendo que podrían ser causa de pesadillas nocturnas.
Se me han venido a la cabeza de manera recurrente las imágenes de las pinturas de Saturno devorando a su hijo de Rubens y de Goya que están ahora juntas en la galería principal del Museo del Prado. Es terrorífico lo que vemos pero imposible no mirar con cierta incredulidad, un padre, comiendo a sus hijos recién nacidos por temor a ser destronado por uno de ellos. Cuantas atrocidades podemos llegar a hacer guiados por la ambición y el poder, no?
Maneja despacio por la ciudad. hay personas, pero es una ciudad que parece desierta. No sólo porque se redujo la población, sino porque desde que no hay animales hay un silencio que nadie escucha pero que está ahí, todo el tiempo, retumbando. Esa estridencia silenciosa se nota en las caras, en los gestos, en las formas de mirarse los unos a los otros. Pareciera que todos viven detenidos, como si esperaran que la pesadilla terminara. (página 110)
Pues me temo que aún no nos hemos despertado, eh? Después de leer este fragmento a quien no se le va a venir a la cabeza los primeros días que salimos a la calle usando mascarillas, mirándonos con temor y vergüenza en el supermercado. Imaginando que todo es una horrible pesadilla. A mi aun me pasa que si veo a alguien sin mascarilla por la calle, de repente pienso que yo llevo mascarilla y digo a ver si ya no hay que llevarla y yo la llevo y no me he dado cuenta? No se si a alguien más le está pasando.
Spanel está parada al lado de la mesa de madera, muy tranquila, como si lo hubiese estado esperando. No parece sorprendida. Sostiene un cuchillo con el que está cortando un brazo que cuelga de un gancho. Parecen muy frescos, como si se lo hubiese arrancado a alguien hace unos momentos. No es un brazo de un frigorífico porque no está desangrando, ni desollado. la mesa tiene sangre, el piso también. La gotas caen, despacio. se está formando un charco y el sonido de las gotas que caen de la mesa y chocan contra el suelo es lo único que se escucha. (página 104)
Quien no se ha hecho ya la incómoda pregunta de ¿porqué unas vidas valen más que otras? ¿porqué unas vidas se lloran más que otras? ¿Cómo podemos normalizar y vivir con la muerte y el sufrimiento de los otros? que hoy ya son sólo números, cifras que escuchamos a lo lejos cuando nos atrevemos a prender la radio y escuchar el noticiero. Es mejor vivir ajena a todo, como si no pasase nada, como si no fuera contigo, algo en lo que tu no tienes ninguna responsabilidad delegando la en los demás.
¿Cómo es posible que no tengas paraguas?
Él suspira levemente y piensa que, otra vez, va a tener la misma discusión de todos los años.
No lo necesito. Nadie lo necesita.
Todos lo necesitan. Hay zonas que no tienen construidos los techos protectores. ¿Quieres morirte?
Maria, ¿en serio pensás que si un pájaro te caga en la cabeza te vas a morir?
Si.
Te repito, Marisa, en el campo en el frigorífico, nadie usa paraguas, a nadie se le ocurre. ¿No sería más lógico pensar que si te pica un mosquito, que pudo haber picado antes a un animal, te podés contagiar el virus?
No, porque el gobierno dice que no hay problema con los mosquitos.
El gobierno quiere manejarte, es para lo único que existe.
Acá salen todos con el paraguas. Es lo más lógico.
¿No te pusiste a pensar que quizás la industria del paraguas vio una oportunidad y llegó a un acuerdo con el gobierno?
Siempre pensando en conspiraciones que no existen. (página 112)
¿Quién no piensa ahora en las conspiraciones de las que habla Donald Trump o QuAnon o los negacionistas de la pandemia? u otras tantas teorías de la conspiración, ¿os acordáis de las de las Torres Gemelas? y bueno de tantas otras más. Que dificil tener una actitud crítica para con los gobiernos que tantas veces nos infantilizan, nos culpabilizan, nos responsabilizan de lo que sucede cuando los elegimos para que nos protejan. Nos podemos sentir controladas, que nos privan de muchos de privilegios, de nuestra libertades, pero ¿Quién se atreve a llevar la contraria cuando está en juego la vida de tanta gente, de tu gente?. ¿Cómo no vamos a hacer lo que nos dicen?
Hay algún leve atisbo de sentimientos compasivos y solidarios en esta novela, pero muy pocos y los he echado en falta, porque también en el horror hay esperanza, hay compasión, generosidad y empatía, me niego rotundamente a pensar que no lo encontraría me parece un tormento innecesario.
Especismo que según la RAE es la,
1. Discriminación de los animales por considerarlos especies inferiores.
2. Creencia según la cual el ser humano es superior al resto de los animales, y por ello puede utilizarlos en beneficio propio.
Cómo criarlos y comérselos. Llevo ya años reduciendo mi consumo de carne y casi en los últimos dos años como solo en algunas ocasiones de manera muy excepcional. Además durante el confinamiento del año pasado me interesó mucho la cocina vegana y estuve experimentando con las recetas tan sencillas y ricas de Living like a panda , La Gloria vegana y Danza de Fogones, que si no os habéis interesado ya, igual después de leer esta novela os apetece echar un vistazo, aquí os dejo los links.
Ayer mientras comía estaba viendo la tele como otras tantas veces cuando como temprano, veía el programa de cocina de Karlos Arguiañano, pues tuve que cambiar de canal, no pude soportar mirar la carne de conejo que iba a cocinar. Y ayer pasé frente a una carnicería y me provocó un desagrado inusual.
Anoche tuve una pesadilla, sabía que me iba a pasar si leía otro capítulo más en la cama antes de dormir. Nada más levantarme hoy me puse a leer otra vez, sin ni siquiera tomar café. El querer saber es para mí muy gratificante, un motor para seguir, para no parar, para continuar, para vivir, para aprender, para viajar, para saber pero también para conocer la verdad, las verdades, todas las perspectivas, todas las posiciones, todas las razones. Me gustan las novelas que nos hacen sentir, que nos rompen algo por dentro, que nos cuestionan, que nos hacen pensar o repensarnos, para avanzar, para construir, para construirnos aunque a veces pueda ser doloroso, me quedo con esto a vivir en la ignorancia que a mi ahora no me hace más feliz que el saber.
Seguro que quien ha visto la película de Raw (Crudo) reconoció la primera canción de la escena donde la protagonista baila frente a un espejo.
Plus putes que toutes les putes -ORTIES
Bso- El silencio de los corderos
Déjame que te devore- Eskorzo
Cannibal- Kasha
Ven devorame otra vez- Lalo Rodriguez
Todas están en mi playlist de spotify y en el blog encontráis enlaces y fotografías.
Podcast Cádaver exquisito en SpotifyBueno ya me diréis si os habéis atrevido ya o si os atrevéis a leer esta novela. Me despido, deseando que os coman a besos y os devoren con muchísimo amor.
Hasta la próxima!

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