De cuando fui a Infinity de Yayoi Kusama en Museo Voorlinden en Marzo de 2019

Como sigo con ganas de crear entradas para el blog pero los museos en Madrid están cerrados a causa del temporal de frío y nieve que nos ha traído Filomena, pues he decidido sacar del cajón de los buenos recuerdos a Yayoi Kusama.

La verdad se me vino a la cabeza esta artista cuando leí sobre Andy Warhol y su relación con Valerie Solanas, en La ciudad solitaria de Olivia Laing que  pensé que la citaría en algún momento, pero no lo hace. Kusama ha sufrido y sufre la soledad y el aislamiento desde su infancia, al igual que otras artistas que se citan en el libro, claro se podría citar a todas, no?. 


En marzo de 2019, unos días antes de visitar la exposición fui a ver Infinity a Lab 111, un antiguo centro psiquiátrico en Amsterdam, transformado hoy en cine, restaurante y sala multiusos. En el documental se habla de cómo Kusama influyó en la escena artística neoyorquina de la época y como algunos artistas se vieron influidos por las innovaciones que ella introdujo en primera instancia y no le habían reconocido. Warhol utiliza por primera vez la repetición de imágenes tan característica en su obra, después de visitar una de las instalaciones de Kusama en la que utiliza ya, la repetición de imágenes impresas en papel y que rodean una barca llena de formas fálicas de tela, que podéis encontrar hoy en el Stedelijk Museum en Amsterdam.


Este y otros ejemplos similares de apropiación de sus aportaciones a la escena artística neoyorquina en la que no se le cita ni valora de ninguna manera,  causan a Kusama mucho sufrimiento y aislamiento. Quizá Warhol y otros colegas lo tuvieron más fácil porque ser hombres y blancos, oye lo digo sin menospreciar su habilidades artísticas, eh? y Kusama no tuvo tanta repercusión a pesar de ser la creadora de estas técnicas artísticas, por ser mujer y además inmigrante en Nueva York?. No sé, ahí lo dejo.


El documental biográfico nos habla sobre la vida y obra de Yayoi Kusama, de como a través de su proceso creativo y artístico, calma el sufrimiento mental que la va a acompañar toda su vida, desde la infancia hasta la actualidad, depresiones, alucinaciones, intentos de suicidio, fobia al sexo y trastorno obsesivo compulsivo que esta claramente representado en los patrones repetitivos e infinitos de muchas de sus obras, como son los lunares tan característicos.


Kusama es un ejemplo claro de resistencia y lucha de las mujeres artistas, en un mundo dominado por hombres blancos en el que es difícil que se reconozca la obra de mujeres. Ella tiene una capacidad creadora admirable entre otras disciplinas en su obra se encuentran pintura, performances, instalaciones, esculturas, vídeos, los famosos happenings donde vestía de lunares a cuerpos desnudos e incluso creaciones literarias. Creo que el último poema lo ha escrito recientemente, en abril de 2020 en relación a la pandemia del Covid 19.


Después de ver el documental me enteré que en unas semanas el Museo Voorlinden inaugura una exposición con algunas de sus obras,  con motivo del 90 cumpleaños de la artista japonesa y además con inscripción previa se podía ir a la inauguración donde había que asistir con obligado dress-code de lunares. 


¡Voy! es lo primero que pensé, era el 22 de Marzo de 2019, a las 10h de la mañana. El museo está en Wassenaar, una pequeña ciudad cerca de la costa, muy bonito el entorno, pero llegar en transporte público me tomaría un rato desde Amsterdam, pero me podían las ganas así que madrugón para asistir al pre-opening de la expo, además era la primera vez que iba al museo. Primero ir desde mi casa a la estación en bici, unos 15 minutos, luego  tomar un tren como una hora y cuarto desde Amsterdam para llegar a La Haya y de ahí tomar un bus, unos 30 minutos y después caminar por una urbanización de zona pija unos 20 min, pero el paseo muy bonito entre los prados verdes típicos holandeses. Además para mi suerte hacia solazo, que con la luz todo se ve mejor. Total más de horas de camino para llegar, pero mereció la pena, vaya que si!


De camino desde la parada de bus al museo, ya veía a gente con sus pantalones, camisetas, chaquetas, vestidos, faldas de lunares que se dirigían obviamente hacia mi mismo destino, la mayoría de ellas mujeres de edad madura y que por supuesto en bicicleta. 


Llego al Museo, que está rodeado de prados verdes y pequeños estanques y canales. El Museo se presenta a sí mismo como un lugar para conectar gente con el arte, la naturaleza y la arquitectura. Como los lunares de Kusama que cobran sentido cuando se conectan unos con otros en la inmensidad de sus composiciones infinitas. 


El Museo Voorlinden es un museo  joven y de gestión privada inaugurado en 2016. Tiene una colección privada de obras de arte moderno y contemporáneo, conocida como la Caldic Collectie de Joop van Caldenborgh uno de los grandes coleccionistas de arte de los Países Bajos. Y si cuando pase todo esto vais por allí, de verdad que merece la pena, lo recomiendo mucho y también que os toméis en la cafetería un capuccino con la famosa appeltaart holandesa, o tarta de manzana, aunque ese día yo tomé un muffin de lunares a la que nos invitaron con motivo de la gran ocasión, y claro con capuccino, que no falte,  que los hacen muy ricos en Holanda.


Al entrar música, una persona vestida de arlequín con lunares nos recibe con música muy alegre y con la  melodía del Happy birthday, claro es el cumpleaños de Kusama y cumplía 90 años, así que hay que celebrarlo por todo lo alto. Antes de entrar hay que dejar todo en la taquilla, nos dan una pegatina de lunar para que no falte en nuestro atuendo y un ticket con hora para visitar la instalación de Infinity mirror room, ay! ¡Qué emoción! ¡Me muero de ganas!. 


Recuerdo que tuve que esperar un poco como 40 minutos para poder entrar a la Infinity mirror room, así que fui a ver el resto de obras de la exposición. Lo primero que veo, la  calabaza famosa con la que todo el mundo se tomó una foto, ¡pués, claro que sí!. 

Una de las cosas que más me conectaron con la expo fue la instalación tipo pasillo con espejos en formas de lunares, en la que me veo  reflejada de manera infinita mire donde mire. Es algo que Kusama ha expresado en entrevistas, a través de su arte también quiere hacernos conscientes de que somos un punto o un lunar en el inmenso e infinito universo, y de alguna manera así lo siento al pasar por este pasillo infinito. 

Una de las obras está llena de formas fálicas de tela blanca con lunares rojos que parece que quieran escapar de algo que las asfixia, que las ahoga, que las atrapa. Kusama como artista feminista a través de estas obras pretenden experesar, aliviar y curar, a través de estas figuras fálicas quiere representar el dolor de traumas infantiles de carácter sexual que son posiblemente la causa fobia al sexo. La propia artista ha expresado que a través del arte plasma su sufrimiento mental y que es un salvavidas que la mantiene a flote.

Al lado de un ventanal enorme se encuentran muchas bolas de metal, que reflejan nuestra imagen y la luz que entra de fuera. Uno de los objetivos de la arquitectura del edificio del museo es que la luz natural influya directamente sobre las obras expuestas, dependiendo de la hora del día y la climatología. Por lo tanto es esa conexión entre la obra, la naturaleza y la arquitectura que mencionaba antes. Esta obra nos hace viajar a Venecia a su participación en la  exposición internacional Bienal en 1966 con su Jardín de Narcisos, donde la propia artista vendía bolas como estas por alrededor de 2 dólares, invitando a los asistentes a comprar su narcisismo, realizando con esta acción una crítica a la comercialización del arte. 


Ya desde niña Kusama lucha por salir de la encorsetada idea del arte que se tenía cuando estudiaba en la academia en Japón y después critica el  elitismo, clasismo, sexismo y racismo que están muy presentes como criterios de selección de las obras expuestas en muchas galerías de arte en Nueva York.


En Nueva York, Kusama fue una de las caras visibles en actos de protesta y resistencia, organizando ya hace más de 40 años, eventos simbólicos de bodas gays, performances en contra de la guerra de Vietnam y por supuesto su lucha constante por estar presente en la escena artística como mujer, artista e inmigrante.


Bueno, llega la hora me toca entrar en el Infinity Mirror Room, la habitación de los espejos infinitos, creo recordar que solo nos dejaban estar dentro 30 segundos, ¡que cortito se hace! y además no entras sola, entrabamos de dos en dos o tres en tres y como yo iba sola, pues me toco con dos señoras que hablaban...pero bueno aun así fue una experiencia super bonita. Entras y estás en un espacio, o bueno en el espacio, donde solo ves lucecitas de colores que no acaban nunca, un horizonte infinito del que tú también formas parte, un todo conectado. Jo, la verdad ahora que lo recuerdo fue de las experiencias más bonitas e impactantes en la que te sumerges al instante en ese infinito mundo que crea Kusama.


Después, pues tome más fotos de la calabaza, volví varias al  pasillo de espejos y luego a ver las obras de otros artistas que forman parte la colección del museo, algunas muy interesantes. Me alegro tanto de haber entrado en mi memoria para rescatar los recuerdos de esta experiencia con el universo infinito de Kusama, ¡ay me da mucha alegría!. He estado un rato intentando buscar el folleto informativo de la exposición yo se que lo guarde, pero igual en la última mudanza lo descarte y lo traje conmigo, ay que pena!, bueno igual lo encuentro algún día entre papeles.


Yayoi Kusama va a cumplir 92 años este próximo mes de marzo, vive desde hace décadas en un centro psiquiátrico en Japón, lo decidió ella de manera voluntaria. Ella sigue creando ese mundo infinito que nos conecta con el universo. Si queréis saber más sobre ella el documental de Infinity está en Filmin, os lo recomiendo. Hoy muchas de sus obras se encuentras en los grandes museos del mundo y mucha de obra se encuentra en su ciudad natal Matsumoto, en el museo de la ciudad. Aunque en su época en Nueva York fue repudiada por su ciudad natal y también a su vuelta hoy le rinden tributo, posiblemente las obras de Yayoi Kusama sean de las mejor pagadas entre las mujeres artistas aun vivas.


Ya os dije que uno de mis propósitos para el 2021 era adentrarme en el arte moderno y contemporáneo. La verdad es que en el 2019 Kusama me lo puso muy fácil. Es imposible oponer resistencia a su creaciones infinitas con las que se conecta inmediatamente con nuestro universo interior. Además conociendo su vida, el contexto social y político, su proceso creador, hace que la conexión con su obra sea significativamente más profunda. ¡Ojala pronto más obras de Kusama por los museos cerca de donde vivo o bueno que podamos viajar pronto a los museos donde están sus obras!


La música que me ha acompañado hoy era (la encontráis en Spotify)


Yayoi Kusama- Woog Riots

Lunares- DJ Pippi, Willie Graff

Infinity- The xx

Vestido de lunares - Zakir

Un vestido de lunares- La chunga


Aqui el Podcast de Kusama de Ivoox


Hasta la próxima!









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