Iba bien preparada para visitar esta exposición ayer participé en una visita guiada online de la exposición organizada por el propio museo, como se están actualizando eh? bueno unos más que otros. La verdad que estuvo muy interesante y fue muy útil porque desconocía bastante a los expresionistas alemanes.
Esta vez sí fui caminando es buen paseo más de hora, pero fue muy agradable de buena mañana. Tenía reservada la entrada para las 11h. Al llegar me encontré gente esperando para visitar la exposición y me sorprendió porque como vengo contando no me encuentro con apenas nadie y bueno era un jueves a las 11h. También había un par de grupos con guía, para nada sentí en ningún momento aglomeración o agobio pero bueno que si había más gente. Las obras que componen la muestra pertenecen a la colección permanente del museo y algunas obras son préstamos de familiares, así que todo queda en casa.
La exposición está divida en 8 secciones o salas. Al inicio de cada una de ellas, como es habitual pues hay una explicación o introducción a las obras. La primera es Talleres. El expresionismo alemán tiene su origen en el primer tercio del siglo XX. Este movimiento aboga por la exploración con los colores en su faceta más expresiva utilizándolos para reflejar lo que se siente, expresando la visión interior del artista. Entre sus reivindicaciones está la vida en libertad y en contra de los avances de la revolución industrial.
El grupo Die Brücke (El Puente) fue fundado por un grupo de estudiantes de arquitectura se instalaron primero en Dresde al norte de Alemania y luego se trasladaron a Berlín hacia 1911 y una vez allí en 1913 el grupo se disuelve. Esta comunidad surge para convivir y para crear un espacio común donde poder discutir, aprender, innovar y experimentar. En 1906 redactan un manifiesto reivindicando la creación de un arte comprometido y transformador de la sociedad realizando una crítica a la vida burguesa y a los academicismos, incitando a la revolución, a la vida en libertad, dando más valor a los instintos que a la razón.
La obra de Ernst Ludwig Kirchner, Fränzi en una silla tallada de 1910 es bastante representativa. Fränzi es una niña en primer plano y que nos mira fijamente. En su rostro hay colores antinaturales, chillones, estridentes. Verdes y azules, un rojo intenso para sus labios. Es una imagen cuanto menos perturbadora, inquietante. Al fondo la figura de un cuerpo de mujer desnudo. Se nota la pincelada gruesa e inacabada, se percibe cierta violencia en cada brochazo o al menos yo lo siento así y mucho más lo siento en la obra contigua del mismo artista, Cocina alpina 1918, en la cartela se refiera a una crisis nerviosa, a la guerra mundial, aislamiento y sin duda transmite ese desasosiego esa ganas de escapar de ahí, esos colores tan intensos rojos, fucsias, a pesar de haber una puerta abierta al fondo parece casi imposible que la persona que se encuentra cabizbaja en la mesa se capaz de iniciar los pocos pasos que le restan para salir de esa cocina.
La siguiente sección está dedicada a las influencias de las que bebieron los expresionistas. A pesar de surgir como reacción al impresionismo la emoción que transmiten las obras de Gauguin, la utilización de los colores para expresar emociones de Van Gogh y esa técnica inacabada y el simbolismo implícito de algunas de las obras de Munch, tuvieron una clara influencia en el expresionismo. También buscaban como ellos ese contacto con la naturaleza alejados de las grandes urbes, en los veranos se mudaban a zonas más cálidas donde practicaban nudismo y vivían con total libertad.
De manera simultánea al sur de Alemania está el grupo expresionista Der Blaue Reiter, el Jinete Azul, fundado entre otros por Kandinski. Estaban ubicados en Berlín y entre sus intereses estaba experimentar con las formas geométricas del cubismo, los colores provocativos del fauvismo, utilizando también colores expresivos en sus composiciones pero su pintura es más lisa, líneas que modelan las figuras, quizá más armónica y menos perturbadora.
Una obra de Franz Marc, también fundador del Jinete Azul, El sueño de 1912 que regalaría a Kandisky. Muestra una imagen femenina al centro en un entorno natural, rodeada por caballos cabizbajos, parece una imagen serena sino fuera por el león de la izquierda que parece en actitud amenazante. Los colores son algo menos estridentes pero no pierden intensidades. Líneas marcadas y pinceladas más sosegadas.
Tanto el Die Brücke como Der Blaue Reiter tuvieron buena acogida y aceptación por parte de algunos museos y galerías, que compraron y expusieron varias de sus obras. El movimiento expresionista quiere acercar al artista con el público, creando composiciones que vayan depurando lo figurativo, eliminando progresivamente la imágenes para que solo quede la esencia, lo más común y accesible para todo el mundo que derivaría finalmente en el arte abstracto
El arte siempre va ligado al contexto social y político de su tiempo y no podemos olvidar que el movimiento surge en años previos a la Primera Guerra Mundial y después durante la Segunda Guerra Mundial. Muchos de estos artistas tendrán que exiliarse, sus obras fueron consideradas como degeneradas por Hitler, muchas fueron destruidas y otras se vendieron para financiar la guerra. Una de las obras que fueron consideradas como degeneradas fue la obra de Metrópoli 1916/17 de George Grosz que fue subastada a una galería de arte y que volvería de nuevo a su creador, Grosz la compraría posteriormente en Estados Unidos.
Esta obra expresionista con clara influencia cubista nos transmite el caos de vivir en las ciudades, el ritmo ajetreado, aglomeraciones que reflejan la deshumanización de las grandes urbes. Colores púrpuras, rojos, fucsias que molestos,que son la mezcla del sol que te ciega al atardecer en invierno y tan abrasadora como el sol del mes de julio a mediodía. Gente y más gente. La composición infunde movimiento a pesar de las líneas rectas predominantes.
De las siguente salas me gustan las flores Emil Nolde en una de las cartelas aparece esta frase suya “adoro las flores y su destino, crecen, florecen, resplandecen,muestran su alegría, se comban, se marchitan y mueren” . Los Barcos de Lyonel Feininger con colores muchos más apaciguados, colores en tonos terrosos y verdes que son más sosegados y menos perturbadores que la mayoría de las obras que componen la exposición.
Y termino la visita contemplando el autorretrato de Gabriele Münter, pinceladas gruesas y sueltas, colores marrones, mirada intensa y oscura, quizá cansada, captando un estado de ánimo algo que le interesó a lo largo de su carrera. La artista nunca se desprendió de este retrato durante toda su vida. Fue una de las pocas mujeres relacionadas con el expresionismo alemán. Se la recuerda más por haber mantenido una relación sentimental con Kandinski que por su talento y su obra. Estudio en una asociación femenina en Berlín porque en 1900 las mujeres no tenían acceso a la Academia de Bellas Artes. Viajó a Estados Unidos y realizó fotografías de gran calidad artística y realizó exposiciones conjuntas con el resto de colegas expresionistas. Es cierto que paso mucho tiempo con estados depresivos y escasa producción de obras, pero no por ello hay que restar importancia a su aportación y su visión expresionista a la pintura.
Me voy de la exposición con ganas de salir ya. Es que obras expresionistas cargadas de emoción me transmiten todo esos sentimientos internos de angustia que vivieron en tiempos de guerra, de censura y de exilio. Así que me voy a hacer un descanso de un café y luego voy a ver algo de la colección permanente para sosegarme un poco.
La música que habéis escuchado es de la Segunda Escuela de Viena, música expresionista.
Verklate Nacht, Op 4;V Adagio, molto tranquilo de Arnold Schoenberg
4 Pieces for Violin and Piano Op 7: Rasch de Anton Webern
An Leukon de Alban Berg
Hasta la próxima!
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