Pieter de Hooch en el Prinsenhof de la ciudad de Delft

El 5 de Enero de 2020 fui a la exposición Pieter de Hooch uit schaduw van Vermeer (Pieter de Hooch a la sombra de Vermeer) en el Prinsenhof ubicado en la ciudad de Delft en los Países Bajos.



Desde que empecé a estudiar la pintura del siglo XVII holandesa y los artistas de la época, las escenas de género me interesaron mucho y Pieter de Hooch está considerado uno de los grandes maestros de este estilo. A lo largo de la historia ha permanecido siempre a la sombra de Johanes Vermeer, sus obras comparten muchas similitudes y de hecho muchas de las obras de Pieter de Hooch fueron atribuidas durante mucho tiempo a Vermeer.


Pieter de Hooch nació en Rotterdam, pero sus obras mejor valoradas están realizadas durante que vivió y trabajó en la ciudad de Delft que fue a mediados del siglo XVII. Estuvo registrado en el gremio de pintura de San Lucas en fechas similares que Vermeer, no hay pruebas de que ambos pintores llegaran a conocerse, pero vamos que la ciudad Delft no es ni era enorme, en aquella época vivían unos 25.000 personas y en la actualidad alrededor de 100.000, o sea que fácilmente pudieron coincidir en algún lugar de la ciudad.

Prinsenhof en Delft

Uno de los aspectos que caracteriza la obra de Pieter de Hooch es su habilidad para crear perspectiva y profundidad, se le conoce también como el maestro de la perspectiva. Vermeer sin embargo es un genio a la hora de reflejar la luz, su luminosidad, sus destellos, creando algunas escenas mucho más intimistas como sus obras más famosas la La lechera una de las joyas del Rijksmuseum en Amsterdam o La joven de la perla ubicada en el Mauritshuis en la ciudad de La Haya.

Vista de Delft


Para ir a la exposición tengo que tomar un tren desde Amsterdam tardo alrededor de una hora y una vez en Delft camino unos 10 o 15 minutos hasta el Prinsenhof. Nada más bajar parece que hayas retrocedido 400 años atrás, la ciudad de Delft conserva en muy buen estado edificios, casas y sus característicos canales de la época. Es conocida por su cerámica, por ser ciudad universitaria y por la Nieuwe Kerk (iglesia nueva) que alberga la cripta real y donde se han ido enterrando a todas las personas de la casa real holandesa Oranje-Nassau. Bueno, igual en las próximas entradas al blog me animo a hacer una entrada solo dedicada a esta ciudad porque bien lo merece, para mi es una las ciudades con más encanto en los Países Bajos.


Nieuwe Kerk (iglesia nueva)

El Prinsenhof era el antiguo convento de Santa Ágata construido en el siglo XV fué fundado para albergar a mujeres viudas de clase alta, pero en el siglo XVI se convirtió en el refugio de Willem van Oranje (Guillermo de Oranje) y de su familia. Fue el líder, o al menos el más conocido, de la revuelta que provocó la Guerra de los 80 años con España, que era la por aquel entonces gobernaba Holanda, guerra que terminaría en 1648 con la independencia de la República de los Países Bajos. En este edificio asesinaron a Willem van Oranje, aún se conservan las marcas de los disparos en uno de los muros. Os podéis imaginar lo emblemático y significativo que es este lugar para la historia de este país. El edificio está muy bien conservado tanto el exterior como el interior y tiene una exposición permanente sobre la trayectoria vital y politica de Willem van Oranje. Bueno que me lío y yo quería hablar de Pieter de Hooch.

Marcas disparos


Para visitar la exposición había que hacer reserva previa con franja horaria, la reservé a las 14.30h y previamente también reservé una charla introductoria sobre la vida y obra de Pieter de Hooch que estuvo muy interesante y que servía para recordar aspectos de la trayectoria del artista ayudando a conectar  y a comprender mejor sus obras.


Los recuerdos que tengo de esa visita es que había muchísima gente todo el rato, por todos los sitios y en todas las obras...a pesar de haber aforo limitado por franja horaria. Ahora que me he acostumbrado muy rápido a visitar los museos y exposiciones con tan poca gente, con aforos muy limitados, manteniendo la distancia pues me parece un lujo. Es cierto que luego cuando pienso la causa de que museos, cines y teatros están casi vacíos pues se me queda un regustillo amargo. La verdad cuando pase todo esto me va a costar mucho volver a acostumbrarme a las aglomeraciones, eso sí también estaré encantada de no llevar mascarilla, bueno, una cosa por otra no?


Habían traido obras diferentes lugares del mundo del Museo Thyssen de Madrid de la National Gallery of Art de Washington o de la National Gallery de Londres de donde trajeron una de las joyas de la exposición El patio de una casa de Delft (1629) . Fue una maravilla admirar de cerca, las diferetnes perspectivas que emplea para dar esa profundidad a la composición. Pieter de Hooch siempre introduce, ventanas, pasillos, patios, crea fondos con mucha profundidad para dar una salida a nuestros ojos. Increíble también los detalles y el realismo de las diferentes texturas, de las contraventanas de madera, de los adoquines y la porosidad del ladrillo rojo típico de la arquitectura holandesa de la época.


La pintura de género, de escenas de la vida cotidiana fueron muy populares en el siglo XVII holandés. La Reforma protestante se fué instaurando cada vez más en los Países Bajos cobrando mucha relevancia sus ideas y su manera particular de vivir la fé cristiana,  considerando idolatría la representación de imágenes religiosas, de ahí que muchos artistas se especializaron en esta temática y hubiera una producción mucho mayor comparada con otros países de Europa. Este estilo de pintura con carácter documentalista es de gran valor ya que refleja de manera muy realista la vida cotidiana de la sociedad holandesa del momento, ayudando a conocer más sobre costumbres, hábitos y maneras de vivir.


Las mujeres son las protagonistas de muchas de estas obras, donde aparecen realizando tareas domésticas y de cuidados, como en la obra Madre despiojando a su hijo (1660, Rijksmuseum). Esta escena transmite el amor de hogar, el amor de madre, los cuidados a una hija y nos abre de par en par las puertas de su casa para contemplar esta escena íntima entre madre e hija. Observamos ese objetos de uso doméstico, como el que hay colgado detrás de la madre de metal dorado, un brasero que se utilizaba para calentar la cama antes de ir a dormir o el mueble/silla de madera al lado de la hija que era una especie de orinal. Hay muchos de detalles que invocan esa intimidad y la cotidaneidad como la calidez de la luz que entra por la puerta, los azulejos blancos y azules típicos de la cerámica de Delft y el perro que parece que espera la llegada de alguien.

 

En el siglo XVII muchas de estas escena de género contenían un mensaje moral . En este caso la escena de una madre inspeccionando meticulosamente la cabeza en busca de posibles piojos, podría simbolizar, la limpieza del alma, manteniéndola pura y alejada de cualquier tentación pecaminosa.


Al contemplar esta escena y otras protagonizadas por mujeres, pienso y me pregunto si los artistas querían también visibilizar y poner en valor todo el trabajo doméstico y de cuidados que estás mujeres realizaban. No se, que pensáis?


Al detenernos a observar estas escenas parece que todo se parase y solo pudiésemos contemplar la escena representada, llevándonos a un estado sosegado y de calma, casi se pudiera escuchar de fondo sonidos de fuentes de agua, de caños para lavar ropa, ruidos de platos en la cocina, el sonido de la lumbre y el calor del fuego, el piar de pajarillos… 


Al finalizar la visita nos entregan un librito para realizar un paseo a pie por los puntos más emblemáticos en la ciudad de Delft que tienen que ver con la vida y obra de Pieter de Hooch, como la casa donde vivió o los fondos de paisajes de algunas de sus composiciones, y este librillo si lo tengo conmigo todavía no lo he dejado en ninguna mudanza.


Bueno la música que estuvo hoy acompañando de fondo

Cou cou - Francois and The Atlas Mountains

Mutate - Jeanne Added

A todas la madres - Silvia Perez Cruz


Podcast Pieter de Hooch


Hasta la próxima!





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