Empezamos este mes de febrero con muy buen clima, un día primaveral así que me voy caminando hasta mi destino, en poco menos de una hora estoy allí. El paseo es muy agradable hasta que tengo que subir la cuesta de la Vega, el palacio está ubicado sobre el valle del río Manzanares una situación estratégica para poder divisar a posibles invasores y enemigos. Por fin llegó a la Plaza de Oriente donde se encuentra el Palacio Real, es de enormes dimensiones, fachada compacta con una decoración sobria que infunde respeto y fortaleza. Al llegar a las taquillas me informan que hay una visita guiada que comienza en 5 minutos y que hay una plaza libre, así que claro que me apunto y me voy hacia la entrada principal para comenzar la visita a las 11.30h. Somos un grupo pequeño de 5 personas más el guía y como siempre todas las medidas de seguridad se cumplen.
La visita comienza con una breve introducción sobre la ubicación del palacio construido en el mismo lugar donde antes hubo un alcázar medieval convertido en palacio y que fue la residencia oficial de la familia real de los Austrias hasta que un incendio arrasó con él en 1734.
Felipe V el primer rey Borbón lo manda construir en 1738 aunque morirá antes de que esté terminado. Carlos III será el primer habitante del palacio ya en el año 1760. El edificio es de dimensiones colosales cuenta con siete plantas y más de 3000 habitaciones, en su día vivían no sólo la familia real sino también muchas familias cortesanas, ministros, personal de cámara y bueno muchísima gente más que estaban al servicio de la realeza. Hoy ya solo se utiliza para actos oficiales y audiencias. La residencia actual de la familia real es el Palacio de la Zarzuela. El último rey que lo utilizó como residencia fue Alfonso XIII junto con la reina Victoria Eugenia.
Subimos por la escalera de la entrada principal, la bóveda está coronada por un fresco sobre el triunfo de la religión y de la iglesia. El guía nos cuenta que es el palacio con más frescos de toda Europa, que en la colección real hay más de 800 relojes y una multitud de lámparas araña de bronce con cristales de Murano y mil tesoros más. En muchas de las estancias encontraremos decoraciones con flores de lis que es el símbolo de los Borbones, Hay retratos de los reyes y reinas, esculturas, tapices, alfombras, también una colección de Stradivarius impresionante, viola, chelo y violín que es de un valor incalculable.
La primera sala es el Salón de Alabarderos es una sala de decoración más sencilla en comparación con el resto de salas que veremos porque esta era destinada para la guardia. No obstante impresiona el fresco del techo con el tema de Venus encomendando a Vulcano que forje las armas para Eneas.
Llegamos al Salón de Columnas. que en su día fue el salón de baile, nada más entrar nos recibe de frente una estatua del Emperador Carlos V, es una copia del original que se encuentra en el Museo del Prado. Por supuesto hay un fresco de grandes dimensiones que hace referencia al rey como Apolo, deidad solar y tapices de Los hechos de los apóstoles tejido en Bruselas en el siglo XVII. Esta sala ha sido testigo de grandes acontecimientos de relevancia histórica como la firma del Tratado de adhesión de España a la Unión Europea en 1985 o la firma solemne de la abdicación del Rey Juan Carlos I en 2014.
Continuamos ahora y a partir de este momento ya no están permitidas las fotografías, pasaremos por los aposentos asemejándose a las distribución y decoración de Carlos III, pasando por el que fue su dormitorio, salas de recepción, antesalas, comedores hasta llegar al Salón Gasparini. En este salón vestían a Carlos III y también recibía a sus audiencias así que no extraña la pomposidad de la sala al más puro estilo rococó o churrigueresco. La sala recibe el nombre del Pintor de Cámara encargado de la decoración de esta sala y que vino desde Nápoles. Como buen rococó esta recargadísima de impresionantes estucos con los mejores materiales, Carlos III no podría ver el final de los trabajos decorativos y durante su reinado en esta sala se podían ver grandes obras de Velázquez tal y como la Fragua de Vulcano o Las Hilanderas además de otras muchas obras de otros artistas como Murillo o Ribera. En la actualidad esta sala se utiliza para la sobremesa de las comidas o cenas de gala que se realizan en el palacio.
Continuamos por las siguientes salas hasta llegar al Salón comedor que fue inaugurado con la boda de Alfonso XII. Al centro una mesa de gran longitud pueden llegar a sentarse hasta aproximadamente 130 comensales. El guía explica que la mesa dispone de unas tablas que se pueden añadir o retirar en función del número de personas. Este salón es la unión de tres salas que originalmente no estaban diseñadas para tal propósito. A continuación pasamos a la sala contigua que en su día fue una sala de cine y hoy es la sala que aloja a la banda de música para los eventos del palacio.
Ya estamos en el Salón del Trono, que en su día también se conocía como el Salón de embajadores. La decoración está tal y como lo diseñó Carlos III y lo único que se cambia con cada nuevo rey son los tronos, predomina el terciopelo rojo tanto en las paredes como en las alfombras. Miramos hacia arriba y encontramos otro fresco que es una alegoría a la monarquía española.
La visita termina después de una hora de duración, el guía nos dice que el palacio está abierto al público desde 1975 y que él lleva trabajando allí desde 1985 y que ha participado en varios eventos importantes como la breve visita de Obama y también nos da algunos detalles de la celebración del banquete de boda de los actuales reyes, como por ejemplo cómo estaban sentados los comensales en función de su rango más o menos alejados de la mesa principal.
Ya a la salida tomo algunas fotos del patio y de la fachada del palacio y también echo un vistazo a la Sala de Armería, donde se exponen armaduras de Carlos V y Felipe II. Encontramos armas que una vez pertenecieron a Maximiliano de Austria y a Fernando el Católico.
Esta colección de un valor histórico incalculable, bueno como todo el palacio y todos los sitios reales y todo el patrimonio de la casa real, habla de la avaricia y del ego de estos reyes que solo piensan en pasar a la historia como poderos con los imperios mas grandes y poco en como mejorar la vida de sus pueblos, de sus conciudadanos. Y se te queda un mal cuerpo al pensar que nos hayan robado tanto teniéndolo todo y que sigan impunes continuando con su vida de lujo mientras mucha gente lucha por no perder sus casas y por encontrar un empleo digno. Que bochorno, vergüenza y rabia al pensar en esta familia real que no nos representa pero que ahí siguen.
Ahora tenemos en noticias de actualidad la condena al rapero Pablo Hasél que lo han condenado a prisión por denunciar con sus canciones los saqueos de la casa real y ahora apenas le quedan unos días de libertad antes de que tenga que presentarse voluntariamente o no a un centro penitenciario y cumplir 9 meses de cárcel. Más allá de que podamos estar más o menos de acuerdo con las formas y el contenido, esto es un claro ataque a la libertad de expresión de este país.
Y aquí cada quién mirando para otro lado seguimos con nuestra vida mientras se van legitimando cada vez más discursos políticos machistas, racistas y homófobos. Y aquí la plebe continuamos sobreviviendo como podemos a una pandemia que está arrasando con tanto, Y bueno que yo no me quiero amargar el día, que hace un día estupendo y me voy en busca de una terraza al sol para tomar el aperitivo del primer lunes de febrero.
La música
Carta al Rey Melchor- Albert Pla
La Maza- Mercedes Sosa
Gallo rojo, Gallo negro- Silvia Pérez Cruz
Bella Ciao- Manu Pilas
Hasta la próxima!
Gracias Rebeca por estos paseos culturales que invitan a salir a la calle a conocer y disfrutar.
ResponderEliminarMaría.
Gracias!
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