TIEMPO DE LOS TILOS
“Los tilos crecen por todo el Gran Camino, desde Jeszkotle hasta la carretera de Kielce. Así estaban en un principio y allí permanecerán hasta el final. tienen troncos gruesos y raíces que penetran profundamente en la tierra, hasta el lugar en donde se encuentran los fundamentos de todo ser vivo. En invierno, sus nítidas sombras, proyectadas en la nieve por su enormes ramas, marcan las horas de los días cortos. En primavera, los tilos se cubren de millones de hojas verdes que dirigen el sol hasta el suelo. En verano, sus perfumadas flores atraen nubarrones de insectos. En otoño, los tilos agregan tonos rojos y marrones a todo Antaño.
Los tilos como todas las plantas, viven un sueño eterno, cuyo principio reside en la semilla del árbol. el sueño no crece, no se desarrolla junto con el tilo, siempre es el mismo. los árboles son prisioneros del espacio, pero no del tiempo. Su sueño, que es eterno, los libera del tiempo. En él no crecen los sentimientos como en el sueño de los hombres.
Los árboles viven a través de la materia, a través de los jugos que fluyen desde la profundidad de la tierra y de las hojas que se inclinan hacia el sol. El alma del árbol descansa de sus viajes multiformes. El árbol conoce el mundo sólo gracias a la materia. La tormenta es para el árbol un arroyo caliente y frío, perezoso y violento. Cuando se aproxima, el universo entero se convierte en una tormenta. Para el árbol, no hay mundo ni antes ni después de la tormenta.
Durante la cuádruple transformación de las estaciones del año, el árbol no sabe que existe el tiempo ni que esa estaciones se suceden una tras otra. Para un árbol, las cuatro cualidades existen juntas. El invierno es parte del verano y una parte de la primavera es el otoño. Una parte del calor es el frío y una parte del nacimiento es la muerte. El fuego es una parte del agua y la tierra es una parte del aire.
A los árboles los hombres les parecen eternos. Pasan desde siempre por las sombras de los tilos del Gran Camino, no parecen estáticos ni móviles. Para los árboles, los hombres existen eternamente, que es lo mismo que si no hubieran existido nunca.
Los hachazos y los truenos del rayo trastornan el eterno sueño de los árboles. Lo que los hombres llaman muerte de los árboles es tan solo una momentánea alteración de su sueño. En lo que los hombres llaman la muerte de los árboles hay un acercamiento a la inquieta existencia de los animales. Cuanto más clara, cuanto más vivaz es la conciencia, tanto más miedo hay en ella. Pero los árboles nunca alcanzarán el reino de la angustia animal y del hombre.
Cuando un árbol muere, otro árbol sin significados ni sensaciones adopta su sueño. Por eso los árboles nunca mueren. En la ignorancia de sus existencia se halla la liberación del tiempo y de la muerte.”
(Un lugar llamado Antaño, Olga Tokarczuk. Editorial ANAGRAMA. página 194/195)
Olga Tokarczuk escribe así de bonito aunque esté describiendo los horrores de una guerra. He tenido que parar varias veces la lectura para reposar y digerir algunos de los fragmentos de la novela o simplemente tomar una pausa para disfrutar de su lectura como este capítulo (TIEMPO DE TILOS) que acabo de leer y que lo he leído varias veces para saborearlo despacito. En esta novela conoces a una escritora con una imaginación fascinante, creativa y con una forma de narrar cargada de simbolismo y belleza. Esto en un emocionante viaje en forma de mosaico, que nos cuenta la vida de un lugar llamado Antaño antes, durante y después de la guerra. La profundidad con la que describe el alma y la psicología de los personajes es sencillamente hermosa. ¿Realismo mágico? pues no lo se, pero si que es una lectura mágica de historias reales con estilo muy personal, muy noble, muy auténtico.
Olga Tokarczuk es una escritora polaca contemporánea ganadora del Premio Nobel de Literatura en 2018. Esta es la segunda novela que leo de ella y no va a ser la última, este es sin duda de esos libros que no se olvidan en mucho tiempo. Es admirable el trabajo de las traductoras de esta obra que está escrita originalmente en polaco con destreza exquisita habrán escogido cada palabra para que leamos y conectemos con esta novela tenía la sensación no de cuando ves una peli en versión original con subtítulos pero en versión novela. Es excelente el trabajo de traducción que han realizado Ester Rabasco Macías y Bogumila Wyrzykowska.
Violin Sonata- Grazyna Bacewicz
Sonata, Allegro Molto Moderato- Erika Dobosiewicz
Kaprys polski- Grazyna Bacewicz
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