El 20 de febrero yo me desperté con la idea de que haríamos una rutita hasta la Silla de Felipe II. Tomamos en el tren cercanías a las 10.40h en la estación de Sol y a las 11.43h llegamos a la estación de San Lorenzo de El Escorial que es un municipio de la Comunidad de Madrid a 47km. En su día era una pequeña aldea en las cercanías del Monasterio de El Escorial que Felipe II ordenó construir en el siglo XVI, eligiendo este preciso lugar después de haber realizado estudios diversos relacionados con la astronomía, la mística, energías y también claro estaba cerca de las materias primas necesarias para su construcción, canteras, bosques y fuentes de agua, en este caso. Es decir el lugar para nada fue escogido al azar como es de imaginar. El Monasterio de El Escorial lo conforman varios espacios desde la Basílica, un Monasterio, Biblioteca y el Panteón dela Casa Real que se construyo con el objetivo de ser el lugar real donde se enterrará a el Rey Carlos I o el Emperador Carlos V que era el padre de Felipe II y que desde entonces se convertirá en el Panteón Real. En aquel entonces era un lugar de culto religioso donde los monjes oraban 24 horas al día ininterrumpidamente por las almas reales. Desde 1984 es considerado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.
Durante el trayecto mi compañera de viaje me dice que la ruta de la Silla es un paesín y que va a haber mucha gente, que es sábado, sol...en fin que al final me parece muy buena idea a mi también cambiar de ruta y subir a la cima del Monte Abantos que recibe este nombre porque en tiempos de Felipe II abundaban en esta zona aves llamadas así abanto o alimoche, que parece ser que es la especie de buitre más vieja del mundo.
No teníamos muy claro donde se comenzaba y como seguir esta ruta, pero con internet y con gente a quien preguntar se llega a casi todos los sitios, no?. Desde la estación de renfe hasta el inicio de la ruta fueron como 3 km de ligera subida que nos sirvió de calentamiento pero el trayecto no era de lo mas bonito, basicamente fue atravesar el municipio. Comenzamos la subida por el monte, atravesando unas cuantas puertas metálicas y siguiendo las indicaciones de un blog y otras que había allí mismo sobre la ruta de los tesoros de monte abantos, es cierto que durante el camino no encontramos señales claras sobre cómo acceder a la cima. Pero preguntando nos dijeron que en la cima se encuentra la Cruz de Rubens que era por aquí y por allí, vamos que siguiéramos subiendo.
Ya llevamos un rato así que descansito para reponer fuerzas y continuar con la subida, la verdad que se encuentra bastante gente y por suerte poca basura y la que encontramos la recogemos como buenas amantes de la naturaleza, un tupper que alguien debió dejarse por olvido y a la bajada una botella de plástico que también entendemos que debió caérsele a alguien sin darse cuenta.
El monte Abantos está en la Sierra de Guadarrama y tiene una altitud de 1753 metros, la subida tiene un desnivel de unos 700 metros que para una senderista como yo nivel medio justito, no es ninguna tontería. La subida la hacemos entre la vegetación propia de la zona que son pinos y en algunos claros podemos ver buenas vistas de los alrededores en las que se divisan varios embalses, a pesar de la neblina.
Y por fin llegamos a la Cruz de Rubens, madre mía que viento y que frío, menos mal que me he cargado en exceso, con ropa extra por si acaso y que no voy a utilizar pero que el gorro de lana me viene de lujo para estar en la cima. Desde aquí se divisan las torres de la Plaza Castilla de Madrid, por supuesto El Escorial y los montes de alrededor, merece la pena sin duda la subida aun sabiendo que las agujetas no me las va a quitar nadie.
Cruz de Rubens? No os imaginéis una pedazo cruz, el nombre hace honor al lugar escogido por Rubens para pintar una obra vista de El Escorial y que subió hasta aquí mismo a la cima del monte Abantos en el siglo XVII cuando visitaba Madrid, ciudad en la que se instaló por varios meses y nos dejó obras increíbles que hoy podemos admirar muchas de ellas en el Museo del Prado. Hay algunas fuentes que indican que subió a la cima acompañado por Velázquez con el que había entablado una buena relación de amistad, también os digo que yo no encuentro ese paisaje que hizo Rubens por ningún sitio.
Según la aplicación esta que tiene el móvil hicimos unos 19km y no se cuantas calorías quemamos y no se cuantas cucharadas de helados o alitas de pollo equivalen nuestro esfuerzo para subir a la cima del Monte Abantos.
Ayer 13 de Marzo volvimos a San Lorenzo de El Escorial, mismo recorrido cercanías y esta vez no se suma otra integrante a la ruta del día, hoy si que si vamos a la Silla de Felipe II y también a Las Machotas, tenemos un cielo azul y un sol imponente para pasar un buen día en la naturaleza y tomar unas super fotazas.
De camino a la Silla de Felipe II la subida no sabemos muy bien por donde y vamos un rato por carretera que no es tan agradable pero luego ya nos aventuramos por caminos entre la arboleda y la subida es mas agradable. Para llegar atravesamos el Bosque de la Herrería lleno de castaños, fresnos, robles y encinas encontramos alguna ermita y fuente por el camino hasta llegar a una serie de plataformas sobre granito, que están plagadas de gente haciendo cola para subir. El aparcamiento y el chiringuito de al lado lleno de gente, esto parece Benidorm en Agosto.
Con la calma buscamos un lugar donde tomar el aperitivo, con buenas vistas y compañía que hay vacas por allí pastando. Después está la cosa más despejada y subimos al mirador para ver estas famosas vistas que tenía Felipe II para poder ver como iba la construcción del Monasterio de El Escorial que como os podéis imaginar son unas vistas de lujo.
Este lugar ubicado a unos 3 kilómetros de San Lorenzo de El Escorial y que ya todo el mundo conoce como la Silla de Felipe II en realidad no está muy clara quien construyó estas plataformas de granito, hay fuentes que aluden a pueblos prerromanos y a altares para realizar sacrificios y parece que hay más pruebas que constatan que estas plataformas no fueron construidas por el rey y que quizá nunca vino aquí, así que nada sea como fuera aquí todo el mundo llama así a este lugar.
En el aperitivo no dudamos ni un segundo en quedarnos en el chiringuito y pasar de la subida a Las Machotas, eh?, así que en pie empezamos la subida, antes paramos en otra de estas plataformas donde encuentro una perrita Luna que me da mucha alegría y también congoja porque se parece tanto a mi Lola que nos dejó el año pasado con una pena muy grande y que la echamos tanto de menos.
Vamos siguiendo las marcas blancas y rojas de la ruta de largo recorrido según me indican mis compañeras de ruta de nivel avanzado y con mucha más experiencia que yo por estos caminos, aunque para las tres será la primera vez que subamos a la cima de La Machota Baja, porque para subir a La Machota Alta, ya se nos hará muy tarde.
A diferencia que la subida al Monte Abantos la ruta aquí está muy bien señalizada y encontramos mucha menos gente sobre todo al final de la subida. Es una ruta muy agradecida con vegetación y también praderas y muchas jaras, que aún no están en flor, y durante toda la ruta se contemplan todo el rato vistas hermosas de los alrededores. Una vez llegamos al collado, al otro lado vemos el municipio de Zarzalejo que a mi las colinas y lo verde que está todo me recuerda a Asturias a pesar de nunca he estado allí. A lo largo de la ruta vamos al lado de una pared o muro de piedra que por lo que estoy leyendo mandó construir Felipe II para delimitar la zona boscosa y de caza con la zona de las Machotas y las canteras.
Ya nos queda poquito para alcanzar el punto geodésico que no tenía ni idea de lo que era pero como os he dicho mis dos compañeras son nivel avanzado. En la cima del monte Abantos no lo encontramos pero aquí es muy fácil reconocerlo además es que esta de color fucsia no tiene perdida, ellas suben yo espero unos metros abajo disfrutando de las vistas y el sol.
Las Machotas son dos formaciones graníticas que forman también parte de la Sierra de Guadarrama y de altitud tienen un poco menos de 1500 metros, con lo cual la subida ha sido más floja que la de la subida a la Cruz de Rubens. He leído en algún lugar que parece ser que Felipe II quería construir aquí el Monasterio debido a la gran cantidad de piedra, pero hubo una gran protesta de los habitantes de la zona que al final lo construyó a los pies del Monte Abantos.
Toca comer ya, concurso de tortilla y hay empate. Yo llevo una tortilla vegana de acelgas, cebollita, especias y harina de garbanzo y el otro equipo la clásica tortilla de patatas, riquísimas!. Otro día subiremos a la Machota Alta o iniciaremos la ruta en Zarzalejo, por el momento ahora con la panza llena comenzamos la bajada que se hace mucho más corta que la subida.
Al pasar por el chiringuito una cervecita bien merecida y ahora así atravesamos por el bosque para evitar los coches y la carretera dirección a la renfe. Otra vez unos 18 kilómetros en total desde que salimos de nuestras casas, no se cuantas calorías, helados, alitas de pollo equivale nuestro esfuerzo.
Sin duda estos dos lugares asociados a Rubens y a Felipe II sea como fuere son lugares mágicos, con una energía especial. Llegar a la cima de una ruta es algo tan fascinante que a mi me da una sensación de ligereza, e ingravidez, de flotar mientras divisas un horizonte infinito que es una fuente de inspiración descomunal, una sensación de liberación y de libertad. Es un resurgir, una limpieza por dentro, un recargar las pilas, un respirar aire limpio, un cambio de escenario del hormigón al verde y al cielo azul y claro un día estupendo compartido con amigas. Y pienso si Felipe II, Rubens y Velázquez sentirían algo parecido o estarían pendiente de otras cuestiones, como la perspectiva y la luz que plasmaron en sus composiciones pictóricas o como acelerar las obras del Monasterio. Yo me quedo con esa sensación de alzar el vuelo, de desplegar las alas y la imaginación.
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