Desde 1950 Keukenhof abre cada año sus puertas dando la bienvenida a la primavera y recibiendo a miles de visitantes de todos los lugares del mundo pero este será el segundo año consecutivo que el parque de tulipanes más grande del mundo no abrirá sus puertas al público.
La primera vez que fui a penas llevaba un año viviendo en Amsterdam, año en el que recibí muchas visitas entre ellas mis tías Marga y Merce y con ellas visite en la primavera de 2014 por primera vez este parque floral y a partir del 2015 iria con mucho placer por temas de trabajo, contando la historia de este lugar a muchas personas provinientes de diferente lugares del mundo. He de decir que no tenía muchas expectativas, no encontraba yo el atractivo de ver flores y más flores lleno de turistas y más turistas. El viaje con transporte público no es muy agradable que digamos, a pesar de que son un poco más de 40 km el camino hasta allí si no contratas una excursión organizada o vas en vehículo propio demora más de una hora y media o incluso más. Primero hay que tomar un tren hasta Schiphol el aeropuerto y desde allí el bus. Una vez allí se te olvida el viaje y disfruta de una experiencia muy hermosa contemplando los distintos tipos de flores de bulbo en esos prados verdes. Claro y no paras de tomar fotos porque cada jardín es incluso más bonito y más colorido, una experiencia florar que despierta todos los sentidos.
Empecemos por el principio, de manera generalizada mucha gente tiene asociado los tulipanes como originarios o característicos de Holanda o los Países Bajos que es el nombre oficial, aunque en español seguimos refiriéndonos muchas veces como Holanda, aunque de esta manera solo nos referiremos a dos de sus provincias Holanda del Norte y del Sur lo cual excluyente y bastante ofensivo para el resto de provincias que conforman el país, es como si al referirnos a España dijéramos Castilla, imaginaos la que se podría liar.
Bueno pues eso que las primeras referencias que tenemos del tulipán es de hace unos mil años aproximadamente, una flor silvestre que crecía en la región donde hoy se encuentra Turquía. Parece ser que en el siglo XVI uno de los sultanes de esa zona obsequio con esta flor a un emperador austriaco que quedó fascinado por la bella y originalidad y que después se lo mostraría a el botánico Carolus Klusius que comenzará con el cultivo y el estudio del tulipán en los Países Bajos, concretamente en la ciudad de Leiden. Quedó fascinado porque en tierras holandesas los tulipanes tienen una gama de colores fascinante, el característico rayado con dos o más tonalidades, como violeta y blanco, o naranja y rojo. Se volvió loco intentando encontrar el motivo de esta combinación tonal, probó de todo incluso, deposita los bulbos en vino para ver si así al plantarlo tendría ese color púrpura, obviamente no. Hasta 1928 no se daría con una explicación lógica, fue gracias a la científica Dorothy Kelly que demostró que estas tonalidades eran causadas por la plaga de pulgón, ni más ni menos. Os podéis imaginar que toda esa maravilla de colores que encontramos hoy en Keukenhof no se debe a ninguna plaga, sino a ensayos de laboratorio. Se cuidan mucho de que no haya plagas, de hecho aunque los bulbos que podrían plantarse de nuevo la siguiente temporada los destruyen por si acaso y cada año utilizan bulbos nuevos.
En el siglo XVII ocurrió lo que se conoce como la burbuja del tulipán o la tulipomanía. Los tulipanes causaron tal furor que enriquecieron y también arruinaron a muchas familias. Llegó a alcanzar tal valor que por un bulbo se podría vender un molino o una de esas mansiones de los canales de Amsterdam. Obvio habia un mercado negro paralelo donde se subastan y especulaba con estos preciados bulbos. Los tulipanes eran un símbolo de estatus se usaban para adornar casas pero también los sombreros de las damas de la alta aristocracia y las solapas de los distinguidos caballeros. El centro de este comercio de tulipanes estaba en la ciudad de Haarlem donde se encontraba la especie más cara de tulipán el Augustus Semper y duraría unos 6 años hasta que colapsó y dio lugar a lo que se conoce como una de las gran crisis económicas, se venden bulbos antes de saber cuántos tendría y así colapsaría. En realidad la flor es valiosa, pero es más el bulbo porque será el que de nuevos fulbito para cultivar y vender la próxima temporada. En torno al comercio y divulgación de esta flor se crearon maravillosos libros de ilustraciones donde se mostraban las diferentes variedades.
Bueno hay no quedó la cosa, que esta gente es conocida por sus buenos negocios, después de unos años se recuperaron de esta crisis. Ahora no sé como estará la cosa pero hasta antes de la pandemia el 70% del mercado internacional de flores estaba en manos holandes y cuentan con la sala de subastas más grande del mundo, en la que estuve el año pasado justo por estas fechas antes del confinamiento y donde se venden a diario alrededor de 19 millones de flores.
Algunos datos en números, Keukenhof que hoy cuenta con 32 hectáreas de terreno y que planta cada temporada 7 millones de flores de bulbos y 1600 variedades, cuenta con 15 kilómetros de sendas transitables, participan unas 100 empresas que se dedican al cultivo de bulbos y se siembran 7000 kilos de césped. Existen unos 2500 árboles y unas 87 variedades diferentes. Cada año se realiza un mosaico con una temática diferente y se exhiben un centenar de esculturas realizadas por diferentes artistas. Y cada año se realiza una cabalgata con carrozas de flores que provoca unos atascos horribles en la zona.
Su nombre traducido sería el jardín de la cocina donde un días se cultivaron desde árboles frutales, verduras hasta hierbas aromáticas que se utilizaran en la cocina del castillo donde habitó la condesa Jacoba de Baviera en el siglo XV. Desde entonces este terreno fue cambiado de manos hasta que en 1949 un grupo de personas que se dedican al cultivo de flores decidieron organizar un exhibición floral y así en 1950 abriria sus puertas por primera vez, evento al que asistieron algo más de 230.000 personas que irá en aumento hasta que en 2004 supera por primera vez el millón de visitantes.
Aquí no solo se encuentran jardines y prados, estanques, cisnes y patos, también hay pabellones que muestran diferentes variedades de orquídeas y también hay floristas que realizan ramos y centros florales en vivo. Y como no podía ser de otra manera también hay un molino del siglo XIX que fue traslado al parque en 1957 y al que se puede subir y observar los campos de tulipanes de los alrededores, que es como mirar un mar de colores.
Cada año Keukenhof abre 8 semanas, pero ahí se trabaja todo el año. El equipo de jardinería lo conforman unas 40 personas que comienzan la plantación en septiembre aproximadamente con el conocido método lasaña, es decir los bulbos se planta en capas, abajo de tardía floración, media floración y arriba el de floración temprana para asegurar que estos casi dos meses el parque estará colorido y en plena ebullición floran.
Hay muchas naturalezas muertas holandesas muertas con temática floral y voy a destacar, las obras de Rachel Ruysh que son maravillosas todas sus composiciones florales. Una de las obras de Ruysch formó parte como la única obra de una mujer artista en la exposición de los Grandes Maestros del Barroco del Rijksmuseum y ella era la única Maestra con una única obra Flores en un jarrón de 1700 y que pertenece a la colección de el Mauritshuis en La Haya. Es una composición floral asimétrica dividida en diferentes grupos de flores. Hay un insecto que podría aludir al castigo bíblico de las plagas o los descubrimientos científicos de la época, era común también que a veces parecieran objetos como conchas o caracolas.
Rachel Ruysch fue aprendiz del pintor Willem van Aelst también especializado en temas florales. Su padre era el director del jardín botánico de Amsterdam y de ahí entendemos que pudo empezar su interés por representaciones florales y como ya he dicho en otras ocasiones las mujeres tenían prohibido el estudio de la anatomía humana con lo cual tampoco tenían muchas otras opciones. Su hermana Anna también fue pintora pero lamentablemente no hay constancia hoy de sus obras que se habrán perdido o que igual se han atribuido a pintores de la época como ha sucedido en varias ocasiones. Rachel Ruysch tuvo gran fama y prestigio en vida. En La Haya su ciudad natal, fue pintora reconocida por el gremio de San Lucas y fue la primera mujer artista que formó parte de Confrérie Pictura, una importante organización de artistas y además fue pintora de la corte en Düsseldorf, gozando de una gran popularidad alabada por poetas y escritores de la época. Gran parte del éxito de esta artista se basó en un dibujo sólido y enérgico, y en la evolución e innovación técnica de la tradición de su maestro Willen van Aelst, dotando a sus composiciones de un original sofisticado y elegante movimiento, realizando obras a pequeña y gran escala. Vivió hasta los 86 años y creó más de 200 obras, estuvo casada con el también pintor Jurian Pool y dio a luz a 10 criaturas.
Y es que amiguis, amigues y amigas las flores dan una alegría que no se puede aguantar, no os podéis imaginar lo feliz que me hacen los tulipanes en flor que lucen con orgullo en mi balcón y es que no es ninguna tontería la colorterapia y como los diferentes colores despiertan variados sentimientos y emociones en nosotras. El verde de la naturaleza que tienen unos más que probados beneficios en nuestro desarrollo cognitivo, baja nuestros niveles de estrés y ansiedad proporcionando un bienestar y calma muy gustosa.
Termino esta entrada invitando a la contemplación aislada e íntima con la naturaleza alejándonos de lugares turísticos tan concurridos como el Keukenhof, y es que es un placer contemplar en soledad como aquí os lo leo en palabras de Joaquín Araujo, un fragmento de su libro El placer de contemplar.
Aislarse es conectarse.
Al contemplar nadie utiliza a nadie. Nada queda en peor condición. Es estar como si no estuvieras.
Se nos quiere olvidar que estamos dentro de lo que está fuera.
Contemplar, a menudo, comienza como una petición de un préstamo de liberadora belleza. Un crédito que no has de devolver y que sí te enriquece.
Se trata de ser poseída por lo no poseído.
La belleza de los panoramas es lo más desahuciado
.
Todo queda entre lo muy poco que son mis ojos y la infinita inmensidad de lo mirado. Allí buscas convertirte en el término medio.
Desencarcela
los ojos y que palpen
los horizontes.
Todo lo que miras te comprende. Por eso conviene intentar comprender lo que miras.
Acaso convenga comenzar por aceptar que de todo eso estás hecha.
Ninguna de las redes sociales conecta a las ramas de tu vida. Tus cinco sentidos pueden lograrlo.
Para red de redes, el bosque.
¿Quién salvará los paisajes silos admiradores de lo mirado apenas somos visibles?
Allí, con lo demás, puedes llegar a ser el abrazo y lo abrazado.
Es una mirada que cicatriza la herida abierta entre Cultura y Natura.
No ahora, desde siempre, la emoción es lo más inteligente. Algo que confirma la contemplación.
Desobedezco escapando de todo lo idéntico.
Ningún paisaje es exclusivo ni te excluye.
Contemplar es mucho más que estar mirando. Es convertirte en un clima sentimental hacia lo que uno tiene delante.
¡Qué lejos se llega estando quieta! ¡No moviéndome me conmuevo!
Cuando contemplas todo te implica.
El paisaje necesita miradas que lo absuelvan, que reconozcan su absoluta inocencia.
El paisaje es la historia más antigua y no pesa como la nuestra.
Poco o nada narra mejor la historia de un paisaje que las raices en el lado invisible de nuestras pisadas.
Los paisajes consagran la igualdad de oportunidades.
(...) El placer de contemplar de Joaquín Araujo.
Música
Here comes the sun- Nina Simone
Primavera- Ludovico
Primavera- Vivaldi
Maldita Primavera- Yuri
Primavera- Daniele Benati
Viens Mallika Sous Le Dome Épais from Lakme
Primavera nuestra- María Ruiz

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