NATIVIDAD DE GIOTTO (PEC ICONOGRAFIA Y MITOLOGIA)

 PEC, PARTE 1. LA NATIVIDAD DE GIOTTO. (ABRIL 2021).




En la Natividad de la Iglesia Inferior de san Francisco de Asís (1308-1311) se representa el Nacimiento de Jesús basándose en las descripciones literarias de las fuentes cristianas tales como el Evangelio de san Lucas (s. I) y los textos apócrifos del Protoevangelio de Santiago (x. II), Evangelio de Pseudo Mateo (s. VI), y el Liber de Infantia Salvatori (s. IX). A continuación se explicará la conexión de los textos con esta representación iconográfica elegida por Giotto.

El entorno montañoso donde se desarrolla la escena es algo habitual en las representaciones de la Natividad bizantinas y de la pintura bajomedieval italiana, ubicando a las figuras principales en un establo o cobertizo, combinando los relatos que citan un establo, como en el Evangelio de san Lucas, y los textos apócrifos que describen este suceso en una gruta subterránea o cueva. El Niño Jesús está en brazos de la Virgen al calor del buey y la mula, rodeado de los ángeles. Fuera de la escena principal están José, los pastores con su rebaño y las matronas.

El Nacimiento tiene lugar en la ciudad de Belén que según el Evangelio de san Lucas, cuando María está embarazada de Jesús, el emperador César Augusto ordena el censo de todos los habitantes y, aunque María y José viven en Nazaret, José desciende del linaje de David por lo que deben de ir a Belén para registrarse. María ya está en avanzado estado de gestación y, llegando a la ciudad, empiezan los síntomas propios previos al parto. San Lucas es el único de los cuatro evangelistas que describe algunos detalles previos sobre el lugar y localización del Nacimiento. Explica que, al no haber alojamiento disponible en el albergue, buscan resguardo en un establo o cobertizo. El resto de detalles en la representación de la Natividad los encontramos en los textos apócrifos.

La presencia del buey y del asno se justifica en el Evangelio de Pseudo Mateo basándose en un versículo del Libro de Isaías “un buey conoce a su amo, y un asno el pesebre en casa de su amo”. El asno tendrá un papel importante en el posterior episodio de la Huida hacia Egipto. Según el relato del Pseudo Mateo, a los tres días de dar a luz, la Virgen sale de la gruta y recuesta a Jesús en un pesebre, permaneciendo allí tres días. En este tiempo, el Niño será adorado por los animales, tal y como aparece en esta escena, rodeado del buey, la mula y el rebaño de ovejas que aguarda su turno afuera, contextualizando la escena en un cobertizo o establo como ya fue descrita por san Lucas. En el Liber de Infantia Salvatoris se alude como criterio de selección para el Nacimiento la búsqueda de un lugar íntimo y retirado para resguardarse. En el texto apócrifo posterior a esta obra, La leyenda dorada (s. XV) se seguirá describiendo el lugar escogido como una especie de techumbre entre dos casas.

Es compleja la representación de la Virgen, ya que debe mostrar su carácter humano conectado con el acontecimiento milagroso de dar a luz al Hijo de Dios en un estado virginal e indoloro. No se encuentran referencias escritas acerca de su postura o gesto, aunque en el Liber de Infantia Salvatoris se la describe en una actitud orante los momentos posteriores al parto. En esta composición, y por la influencia de las representaciones del arte románico, Giotto presenta a una Virgen en una postura intermedia, sentada o medio recostada, sosteniendo a Jesús en sus brazos sin demasiada cercanía mostrando una actitud de veneración y que marca cierta distancia entre Madre e Hijo, alejándose de las representacione posteriores de los siglos XIV y XV que muestran una imagen mucho más cercana de la relación de una madre con su hijo. Así pues, encontramos escenas mucho más realistas que se popularizaron en Alemania y en los Países Bajos para culto privado donde aparece una Virgen dando el pecho a su Hijo, como en la obra de principios del siglo XV del pintor flamenco conocido como el Maestro de Flémalle, Virgen con el Niño (Museo Lázaro Galdiano).

En los textos apócrifos Pseudo Mateo y el Liber de Infantia Salvatoris se enfatiza el papel protagonista de la Virgen, asociando su figura con una luminosidad divina hasta el punto de que, al entrar en la cueva oscura, la ilumina como si fuera un mediodía soleado.  Giotto presenta la escena con claridad y luminosidad, quizá inspirándose en estos textos que aluden a esa luz de la Virgen. El color azul oscuro del cielo elegido por el artista nos hace pensar que es una escena nocturna, tal y como se describe en el Evangelio de san Lucas y en los textos apócrifos. Además, sobre el establo se encuentra la estrella de Oriente que guió a los magos hacia Belén para adorar al Niño Jesús ya que, según el Evangelio de san Mateo, son conocedores de astronomía y astrología y la estrella les guiará hasta Cristo.

Giotto aquí opta por la representación de un recién nacido con actitud bastante rígida y envuelto en pañales tal y como se describe en el Evangelio de San Lucas. Esta era una costumbre de la época para evitar posibles daños o fracturas del neonato, que se supone muy frágil. En el cristianismo esta imagen del Niño envuelto en fajas se asocia a la mortaja y al carácter mortal que tiene el Salvador.

José está apartado de la escena principal, con un aspecto de anciano y con una actitud pensativa. En algunas representaciones del siglo XIV y XV aparece realizando algunas actividades, como en el Tríptico de la Adoración de los Reyes Magos de El Bosco (Museo del Prado), donde está calentando pañales pero todavía alejado de la escena principal, situando esta escena en un panel lateral. La figura de José comienza a ser más relevante en el siglo XVI gracias a Teresa de Jesús y los jesuitas. Su aspecto de anciano se debe a que, tal y como citan los textos apócrifos del Evangelio de Pseudo Mateo y el Protoevangelio de Santiago, se manda reunir a todos los hombres solteros o viudos y José acude puesto que es viudo y, a través de un milagro, es el escogido por Dios para ser el compañero de María. José aquí aparece alejado de la escena principal, reforzando la idea cristiana de que María fue concebida sin pecado y por lo tanto mantiene su estado virginal incluso después del Nacimiento de Jesús, siguiendo esta idea, el Liber de Infantia Salvatoris coloca la figura de José fuera de la escena, aguardando fuera de la cueva a la espera del reconocimiento de las matronas.

Los ángeles que hasta el siglo IV son representados sin alas, aquí aparecen como figuras celestiales aladas, vestidas con túnicas y con nimbos sobre sus cabezas, en posición de adoración rodeando a Jesús y arriba en el cielo agradeciendo a Dios el Nacimiento de el Salvador. En el lateral derecho vemos a un ángel como mensajero de Dios dando la buena nueva a los pastores, hecho citado en el Evangelio de san Lucas y en los textos apócrifos de Pseudo Mateo y Santiago. Giotto coloca a numerosos ángeles en el cielo inspirándose quizá en la descripción de san Lucas que narra la presencia angelical entonando sus alabanzas a Dios (“Gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad”). También en el Evangelio de Pseudo Mateo se describe la presencia de ángeles que cantan y alaban a Dios por el Nacimiento de Jesús.

En esta composición aparecen las matronas, figuras que infunden realismo a la escena y que son descritas en los textos apócrifos del Evangelio de Pseudo Mateo y el Protoevangelio de Santiago. José va en busca de ayuda y encuentra a las parteras Zelomi y Salomé. Primero entra Zelomi y comprueba que el niño está limpio de sangre y que la madre sigue siendo virgen y que tiene leche en sus senos. Salomé, que espera fuera por el temor que la produce el resplandor y la luminosidad de la cueva, al escuchar lo que dice Zelomi no la cree y decide comprobarlo ella misma realizando un reconocimiento vaginal de la Virgen pero al hacerlo su mano se seca por incrédula y comienza a rogar a Dios que, al escucharla, le dice que acerque la mano a Jesús y por obra de un milagro su mano vuelve a su estado natural. Por otro lado, en el Liber de Infantia Salvatoris es Simeón, hijo de José, quien va en busca de la matrona variando un relato donde tanto la aprendiz como la maestra Zaquel, que acuden a la gruta y no muestran incredulidad. En la descripción que hace la matrona a Simeón, que esperaba afuera, también especifica que el Niño no llora, a diferencia de la mayoría de los recién nacidos, tal como aparece en esta escena de la Natividad de Giotto, sin mostrar ninguna emoción. Por otro lado, aunque el Niño ha nacido limpio, aquí se representa junto a las parteras un balde de agua que se asemeja a la pila bautismal, relacionándolo así con la importancia del sacramento del bautismo de los recién nacidos.

No existen referencias acerca de la presencia de un árbol en el Nacimiento de Jesús. El árbol de esta Natividad quizá podría indicar el inicio de una nueva era comparándolo con el árbol de la vida que plantó Noe, según el Génesis y que marca el comienzo de un periodo nuevo en el cristianismo. En el Liber de Infantia Salvatoris encontramos también cómo se compara a la Virgen con una viña después de dar a luz, aunque este árbol no puede ser identificado como una vid ya que no tiene los frutos característicos.

BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA

ELSCHNER, G. La Natividad inspirada en los Evangelios de San Lucas y San Mateo e ilustrada a partir de los frescos de Giotto. Ed. Kókinos, D.L, 2014. Madrid.

FRANCO LLOPIS, B. MOLINA MARTÍN, A. VIGARA ZAFRA, J.A. Imágenes de la tradición clásica y cristiana. Ed. Universitaria Ramón Areces, 2018. Madrid.

GONZALEZ HERNANDO, I. “El nacimiento de Cristo”, Revista Digital de Iconografía Medieval, vol II, nº 4, 2010, pp 41-59.

RODRÍGUEZ CARMONA, A. Evangelio de San Lucas. Ed. Biblioteca de Autores Cristianos, 2014. Madrid.

DUCHET-SUCHAUX, G. PASTOUREAU, M. Guía Iconográfica de la Bíblia y los Santos. Ed. Alianza, 2009. Madrid.

SANTOS OTERO, A. Los Evangelios Apócrifos. Ed. BAC Selecciones, 2012. Madrid.

VORÁGINE, S. La Leyenda Dorada, vol I. Ed. Alianza forma, 2016. Madrid


WEBSITES

Museo Lázaro Galdiano en Madrid.  http://www.flg.es/museo/el-museo

Museo del Prado en Madrid.  https://www.museodelprado.es/coleccion


CALIFICACIÓN 8.75

Los comentarios del equipo docente,

El trabajo está bastante bien, sería mejorable en:

1. Deberías haber incluido más fragmentos específicos de las fuentes primarias en el texto 1.

2. Al mismo tiempo, no siempre indicas en qué páginas o versículos exactamente se basa la pintura, solo el libro, y eso es insuficiente, superficial.



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