El Martirio de San Lorenzo por Tiziano Vecellio


Esta se encuentra en la Iglesia Vieja o Iglesia de Prestado de El Monasterio de El Escorial. Está realizada por Tiziano Vecellio (1490-1576) y encargada por Felipe II, en principio para ubicarla en el Altar Mayor de la Basílica pero debido a la oscuridad de la escena se decidió trasladar la obra a esta iglesia. Esta iglesia llamada vieja o de prestado, se construye al tiempo que el convento en 1571, el lugar donde se aloja la comunidad de los jerónimos y como la Basílica tardará más tiempo en construirse hasta 1586, aquí es donde celebran su liturgia y donde se quedará Felipe II cuando viene a supervisar las obras antes de que se finalice la zona de su palacio, además servirá de panteón temporal cuando reciben los restos de Carlos V e Isabel de Portugal y de otros familiares, que se colocaran en una pequeña cripta debajo del altar de esta iglesia.

Tiziano y Felipe II se conocieron en Italia en 1549, el rey ya conocía su obra puesto que el artista ya había realizado varias obras para su padre Carlos V. La obra fue realizada en sus últimos años en una etapa muy madura e innovadora, entre los años 1564 y 1567. Esta obra de gran formato que preside el altar de la iglesia vieja nos muestra el momento del martirio de San Lorenzo. 


Es una escena nocturna donde se observan tres puntos de luz principales, las brasas de la parrilla, la antorcha que porta uno de los sayones y que desprende ascuas como si acabaran de moverla y la luna. La técnica que emplea Tiziano es una pincelada suelta, impasto grueso, los contornos de las figuras quedan difuminados unos con otros, transmitiendo una sensación de dinamismo, de tumulto de movimiento, casi se puede escuchar el bullicio y el crepitar de las brasas. Además la escena transmite el trágico desenlace como un realismo muy dramatizado y teatralizado. Este innovador estilo será fuente de inspiración para la pintura impresionista y expresionista de siglos posteriores. Es posible saber la evolución y el proceso de creación de esta obra, puesto que se conservan 24 cartas en el Archivo General de Simancas, donde se narra de manera detallada la historia de esta gran obra. En ellas se habla de entre otras cosas sobre cuestiones económicas y sobre la premura con la que debía trabajar el artista y finalizar esta y otras obras encargadas, a penas se encuentra ninguna referencia sobre las reflexiones del artista o comitente acerca del proceso creativo de esta obra.


La escena está ambientada en la Roma imperial incorporando elementos arquitectónicos de estilo clásico de la Antigüedad, donde se puede distinguir a la derecha una escultura de la diosa Minerva, dando la impresión de que estuvieran dentro de un atrio porticado. El mártir aparece sobre la parrilla con un gesto de dolor y suplica, su cuerpo está contorsionado y levanta su cabeza y el brazo hacia el cielo, como si estuviera rogando por el fin de su sufrimiento. Existe una leyenda cristiana en la que se cuenta que una vez que las nubes taparan la luna y las estrellas se acabaría su martirio, y es lo que parece que San Lorenzo no ve el momento de que el sufrimiento acabe. Arriba en el cielo dos ángeles esperan para coronarle con coronas de laureles y subir al cielo.


Entre el tumulto se aprecia a un caballero con ropas contemporáneas al siglo XVI para hacer actual este mensaje, este suceso y acto de dar la vida en defensa de la fe católica. A la derecha uno de los soldados intenta voltear al santo con algo parecido a una lanza, mientras otro aviva el fuego de las brasas de la parrilla. San Lorenzo, según los textos apócrifos de La Leyenda Dorada, se encamina al Imperio romano para realizar una labor de predicación. En esos años el emperador apoya a los cristianos y donará sus tesoros a la iglesia y San Lorenzo los repartirá entre las personas mas necesitadas. El emperador que sucede a este cristiano, exige a san Lorenzo que devuelva esos tesoros y san Lorenzo le llevará a todas esas personas entre quienes había repartido las riquezas. Su castigo será morir en la parrilla, donde  los sayones y soldados le darán vuelta y vuelta hasta acabar con su vida. Lo habitual en el imperio era que a los cristianos se les decapitaba y se lanzara su cuerpo al río Tíber, pero con algunos de ellos por haber desafiado al emperador se van a ensañar un poquito más. 


Este tipo de obras en las que se exalta el martirio con estilo tan realista , se expone como el camino para alcanzar la salvación eterna y la redención de los pecados es la pintura que Felipe II escoge para decorar el Monasterio y la Basílica, siguiendo esa política del decoro, es decir en función del uso del edificio así se decora el mismo. El programa iconográfico del monasterio sigue los dictados del Concilio de Trento, donde la pintura debe incitar a la devoción, al rezo y exaltar el martirio como una expresión de la piedad. Las Poesías de Tiziano, pintura mitológica, están en el Palacio del Pardo y no en un lugar religioso como este. 


La festividad de San Lorenzo es el 10 de agosto y ese mismo día en 1557 tuvo lugar la Batalla de San Quintín en la que Felipe II salió muy victorioso y quiso dedicar y consagrar el complejo arquitectónico del Monasterio de El Escorial a este santo, ya que piensa que su victoria se debe a una intervención divina y no al numeroso ejército con el contaba en comparación al ejército francés. Ya era habitual que se construyeran altares, capillas a los santos o santas del día que tenía lugar una gran victoria, pero no construir algo de tales dimensiones. Además este santo, conocido por ser uno de los primeros españoles que dio su vida en defensa de su fe católica, le era muy conveniente a Felipe II para transmitir y reafirmar su programa político. Durante su largo reinado se encargó de arrasar contra los infieles, es decir lo que no eran católicos, ya fueran protestante o turcos. Organizó grandes batallas en las que quería transmitir a sus soldados que morir en defensa de la fe les será gratificado con la salvación eterna y alcanzar la gloria. Obviamente además de su defensa como rey de la iglesia católica, también a través de estas batallas y guerras se consolidaron sus intereses personales y reafirmar la dinastía de los Austrias o Habsburgo en la monarquía española. El arte, la pintura les servía a los poderosos reyes y altos cargos eclesiastico para encargar obras que transmitieran mensaje claro de sus estrategias políticas.


Yo cada vez que la contemplo tengo la sensación de estar viendo el momento preciso del martirio, la acción, el sufrimiento, el dolor, el movimiento, casi puedo oler las brasas y olor a carne quemada del mártir.


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