Derribando Muros, Marina Abramovic

 “Mi cumpleaños significaba momentos de tristeza. Para empezar nunca me daban el regalo correcto y luego la familia nunca se juntaba de verdad. Nunca hubo alguna especie de alegría. Recuerdo que al cumplir dieciséis lloré bastante porque por primera vez me di cuenta de que moriría. Me sentía tan poco amada, tan abandonada por todos. Escuché el Concierto para piano núm. 21 de Mozart una y otra vez, esa pieza contenía cierto motivo que me hacía sangrar el alma. Y al cabo de un tiempo me corté la muñeca de verdad. Hubo tanta sangre que pensé que me moriría. Al final resultó que me había cortado profundamente, pero no alcancé las importantísimas arterias radiales. Mi abuela me llevó al hospital y me dieron cuatro puntos, nunca le contó nada a mi madre. “


Digamos que ha sido como un segundo enamoramiento, pero las segundas veces ya no son nunca como las primeras, ya una no se entrega de la misma manera, con la misma inocencia. Claro que me sigue fascinando su persona y su arte, pero ya puedo ver también las cosas que no me conquistan tanto, aunque sigo admirando gran parte de su trabajo.

Además el libro está muy bien escrito, muy bien hilado desde sus inicios hasta la actualidad, explicando el porqué de sus obras en solitario y sus obras con Ulay.


No se exactamente cuando conocí la obra de Abramovic, se que hace muchos años, he visto algunos de sus videos en museos como en el Stedelijk de Amsterdam o la vez que fui a Florencia en el 2019 y me encontré por sorpresa una retrospectiva de su obra y pude ver algunas de sus performances realizadas por sus alumnos y también pude formar parte de algunas de las obras en las que Abramovic, insta al público a participar. en las mismas. Y me encantaría poder verla en alguna de las nuevas performances, ¡ojalá algún día, pronto!. En un TED Talk, la artista habla de un arte inmaterial, invisible, una energía entre las artistas y el público, algo que deja una huella, un sentimiento, una emoción y un cambio. Ella habla de la consciencia, del cambio individual para alcanzar el cambio colectivo y conseguir el mundo que queremos.


Me animé a no solo leer, sino a comprar el libro, porque lo recomendaba Jenny Beth en sus recomendaciones semanales de los viernes, donde comparte tres libros. Casualmente recomendaba las memorias de Marina Abramovic, Derribando muros. Se acercaba un largo puente y que hoy llega a su final, yo tenía la semana libre, pensé que sería un buen regalo para disfrutar en casa estos días de lluvia.

Me gusta mucho la manera que tiene Abramovic, de acercarse a los límites del dolor físico y mental, al trauma, al apego, a las relaciones familiares, a la vulnerabilidad, el abandono y al miedo. Su forma de expresarse en sus performances me llega profundamente, a veces es tremendamente desolador los sentimientos que nacen en mi a partir de su trabajo.


“ Me di cuenta de que este era un tema al que frecuentemente regresaba, siempre intentando demostrarles a todos que podría lograrlo sola, que podría sobrevivir, que no necesitaba a nadie. Y esta es también mi maldición, en cierta manera, porque siempre hago tanto (a veces, demasiado) y porque tantas veces me han dejado sola (como lo deseé, de cierta forma) y sin amor. “


Derribando muros, habla sobre la Yugoslavia comunista de Tito, sobre la guerra, hay mucha violencia. Habla de sus relaciones hetero, bastante normativas y patriarcales para mi gusto, algo que le hace muy humana, pero a la vez joe que mierda todo, incluso alguien con su talento, con el trabajo personal y artístico acaba reproducción las mismas miserias del amor romántico heteropatriarcal, tanto con Ulay su pareja artística y personal como con Paolo. Señores que a primeras parecen algo deconstruidos pero que realmente son un timo, una estafa. En las últimas páginas de sus memorias escribe.


“Cuando vuelvo a pensar en todo lo que sucedió entre Ulay y yo, y entre Paolo y yo, muchas veces me pregunto en que contribuí yo en la ruptura. No puedo evitar creer que la necesidad de ser amada y de que cuidaran de mí, lo cual nunca hizo mi madre, fue una herida que transmití a cada hombre con el que estuve, y que era algo que ellos no podían remediar”


No Marina maja, esos señores no se portaron bien contigo y nada tiene que ver con tus traumas. No hay nada más que discutir, aunque entiendo que te responsabilices del segun tu, el fracaso de tus relaciones, no eres tú es el heteropatriarcado, amiga mia. Esa es una de las cosas que echo de menos en sus memorias, algo de reflexión del sistema en el que vivimos, si habla del socialismo, pero no hay una crítica ni un posicionamiento hacia el sistema capitalista heteropatriarcal. En sus primeras obras con Ulay, hablan de que la unión entre lo fememino y masculino que generaba “otro ser”, supongo que es una forma de expresar la disconformidad de los mandatos de género, pero es todo algo ambiguo y poco claro, libre de interpretación y de posicionamiento político. O en su obra en solitario Thomas Lips, que para hacerla le inspiró una persona con una expresión de género algo ambigua o no conforme.


Su obra habla del dolor, de los límites, del miedo, de los obstáculos, del amor, del perdón, de la compasión, de la ira, el enfado ...pero en términos generales, no cuestiona el sistema y las oportunidades y distintas situaciones de opresión o privilegio para poder enfrentarnos a estos sentimientos.


“Yo aprendí de Ritmo 10 y Thomas Lips que el dolor se parecía a una puerta sagrada que lleva a otro estado de conciencia. Cuando llegas a la puerta, el otro lado se abre.”


Habla de su infancia, bastante difícil y carente de amor, pero a la vez disfruto de privilegios burgueses en la Yugoslavia comunista, vivió en un gran apartamento, pudo tener su propio estudio y libros no le faltaron. Escapaba a través de la lectura  de un entorno familiar tan hostil.

“Cuando leía un libro como ese, no salía de casa hasta terminarlo. Simplemente me iba a la cocina, comía y regresaba a mi cuarto y seguía leyendo. Eso era todo. Durante varios días”


Me conmueve especialmente cuando habla de su evolución a la hora de poder expresarse y estar en el mundo sin avergonzarse, sin esconderse

“Vergüenza profunda, autoconciencia máxima. Cuando era joven me era imposible hablar con la gente. Ahora puedo pararme frente a tres mil personas sin apuntes, sin preconcebir lo que diré, sin material visual, y fácilmente logró observar a todo el público y hablar durante horas.

¿Qué ocurrió?

Ocurrió el arte.”


Al hablar de sus primeras clases de pintura con Filo Filipovic

“Me enseñó que el proceso era más importante que el resultado. al igual que la performance es más importante que el objeto. Presencié el proceso de crearlo y luego el de destruirlo, no tuvo duración ni estabilidad. Estaba hecho de proceso puro. Más tarde leí una cita de Yves Klein que me encantó <Mis cuadros son solo la ceniza de mi arte>”


Una de sus obras, que creo que fue en Stedelijk museum la primera vez que visualice, Art must be beautiful, artist must be beautiful me impactó de verdad y cambió mucho mi concepto del arte. En palabras de M Abramovic, “El propósito de esta obra era destruir la imagen de belleza, pues había llegado a creer que el arte debía perturbar, el arte debía hacer preguntas, el arte debía predecir el futuro. Si el arte era sólo político, se convertiría en un periodoico.”


En sus memorias habla de su experiencia positiva de meditaciones largas en la India o con monjes tibetanos o con chamanes brasileños. Ha sido su alternativa a la psiquiatrización y a ella parece que le ha ido bien, además reforzaba esa idea de autodisciplina y autocontrol que tiene bastante interiorizada. Todo esta experiencia que a ella le ha servido, es cuestionable para otras a las que no les sirve.


“La experiencia fue indescriptible. El dolor es un obstáculo enorme. Llega como una tormenta.(...) Pero si no te mueves, si tienes la voluntad de no hacer ningún movimiento o concesión, el dolor se vuelve tan intenso que piensas que perderás el conocimiento. Y en ese momento, solo en se momento, el dolor desaparece”


Su obra habla de la disciplina, del autocontrol, algo que dice agradecer a la dura educación de sus progenitores. Es más que cuestionable, pero no seré yo demasiado dura ya que sigo enamorada de su obra, ese lema terrible del si quiere puedes,de si trabajas duro con disciplina y con amor conseguirás derribar tus muros y alcanzar lo que quieres, pues la verdad me parece terrible que termine asi en agradecimientos en el libro, me quedé un poco plof….no fue un buen colofón para la lectura de sus memorias que de verdad he disfrutado mucho. Es cierto que habla sobre su sentimiento de soledad, de las rupturas, de la vejez, del cambio de su cuerpo, del desapego, pero bastante por encima y desde un lugar bastante privigiliado. Me gusta que pone mucho, muchísimo en valor la red de apoyo, sus amistades que estuvieron y están tan presente ensu vida y en su obra.


Los últimos años de su carrera está teniendo mucho más éxito de lo que tuvo con Ulay, obras como La artista está presente que realizó en el MOMA de Nueva York, le dieron la opción de tener una vida mucho más cómoda y lujosa y codearse con personajes influyentes de la escena artística contemporánea, hasta el punto que Lady Gaga le solicitó un taller privado. En la actualidad está centrada en su método Marina Abramovic y su particular forma de crear piezas en las que el público cada vez es más protagonista de su obra que ella misma. 

Os recomiendo la lectura y su obra, no os dejará indiferente, aunque tengáis resistencia, seguro que de alguna forma os pellizcará. Es amiga de Anohi, por eso le he puesto de banda sonora y también lo fue de Susan Sontag, no he leído nada de ello pero hace unos días al terminar el libro,  fui a la biblioteca a por dos libros suyos, no se me ha pasado el enamoramiento, quiero saber más de Abramovic, pero ya igual la tengo menos idealizada y más humanizada. Támbién, como buena artista tiene su lado excéntrico, que evidencia en a obra de teatro Vida y Muerte de Marian Abramovic, donde habla de su vida y de su deseo que en su funeral haya tres féretros, uno Belgrado, en Amsterdam y en Nueva York y que no se sepa dónde está realmente su cuerpo.


“Mientras me azotaba a mi misma, mi sangre voló por todos lados. El dolor era insoportable al principio. Luego se fue. El dolor era como un muro que debía atravesar para salir del otro lado”


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